17.1.10

EFIGIE


Esta semana tenemos el gran placer de presentarles parte de la exposición La mecánica y el gesto de Pablo Capitán del Río. Escultor, pintor, taxidermista, ensayista, mecánico, científico e investigador de la resistencia y otros tipos de fenómenos más lúdicos y tramposos, Pablo Capitán del Río estudió Bellas Artes en Granada, cursó un máster en Producción Artística en la UPV y ha expuesto en numerosas salas de exposiciones, además de resultar uno de los ganadores del Certamen de Artes Plásticas del IAJ en 2007. Pero no estamos aquí para dejarnos atrapar por la Academia, no, lo que nos interesa es otra cosa, algo más cerca de la tensión del hocico de la primera de las obras que les presentamos, Efigie, algo como la contracción de sus belfos o el misterio que se extiende como niebla en torno al animal.
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EFIGIE

Abrimos la exposición con un punto de fuga, una escultura inspirada en las imágenes de los repelentes para perros, transformación del gesto por un hilo de nylon, diversificación de la mirada que deforma en dos sentidos.

Hace usted bien en dudar, quiere decir que observa, que es observado por el animal. Tenga Cuidado.

Alguien pregunta en qué sentido es la violencia de la Efigie, alguien devuelve la pelota. Se trata de la luz, qué demonios sucede cuando la luz es máxima, cuándo el terror es un brazo que se tensa, cuando hay un Hombre con pánico, a mediodía.


HOMBRE CON PÁNICO, A MEDIODÍA


Detrás de la luz está la trampa. Detrás de la luz y de las denominaciones.


HOMBRE CON PÁNICO, A MEDIODÍA


Por eso han de procurar andárselas con ojo en este espacio donde pueden pasar cosas…, cosas como que el juego de Gesto les coja por sorpresa y ¡zás
! los pliegues se aparezcan y las manos (minutos antes hacia el cielo) se trasmuten en orgánica carne.



GESTO

Pero para tramposos, Sinestesia, el HB de Sinestesia.

SINESTESIA

SINESTESIA

Eres un enormísimo tramposo, Pablo, un enormísimo escultor, muchas gracias por venir a Mineártpolis, los ejércitos de ojos de la polis te dan la bienvenida. Un whisky a tu salud. Esperamos volver a verte pronto por aquí.

9.12.09


Creció desde muy niña sin padre, con siete hermanos más. Nunca me contó mucho de su vida, sobre las penurias que pasó en la guerra, un estricto silencio la envolvió toda su vida. Sufrió mucho, de todos los hijos que tuvo sólo le sobrevivió uno, mi madre. Ella fue la que me enseñó que siempre hay algo que hacer. Recuerdo sus manos, a veces suaves como la seda, otras ásperas como la tierra. Fue la que me ofreció mi primer trabajo: quitar la mala hierba de los arriates y recoger los jazmines del patio todos los días. Su boca chupaba el néctar de uno de ellos mientras batía la sosa caústica para hacer jabón: ¡Paquito quítate de aquí que esto es peligroso! –me decía.

Me educó como educan los lobos, no me ató en corto, quiso que la vida me enseñara por ella misma. La falta de respeto y la soberbia me la corrigió con alguna que otra zurra. Mis lágrimas las secó en su regazo.

Su nombre: Ramona Barranco Echevarría.

Su mirada: Alzheimer.

¿Por qué elijo estas fotos pudiendo mostrar otras de ella? No lo sé. Pero siempre que las miro no puedo remediar ver la imagen de un guerrero que ganó su derecho a descansar tras una vida de batalla en batalla.






Curro Jiménez Melero - NG -
 

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